La Libertad II
Todo esto es universal, refiriéndonos a nuestro país, hay un otro factor muy importante, volvemos a la religión, estamos acostumbrado que para satisfacer a unos cuantos predadores de las creencias –como yo los llamo porque tratan de someter– aceptamos servilmente todo lo que nos inculcan, desafortunadamente mientras no nos libremos de ese lastre seguiremos esclavizados a ese hábito, digo hábito porque no nos obligan de una manera tajante sino que no sometemos merced al desarrollo mental en el que estamos inmersos, no quiero decir con esto que no podamos convivir con la religión. El concepto de religión como tal es una de las mejores cosas que el hombre ha creado, puesto que nos hace aceptar nuestro fín físico como algo inevitable y necesario, eso es parte de nuestro libre albedrío como un don en los seres humanos.
Bueno, hablando del tema que es por lo que estoy escribiendo esto, les diré que la libertad como yo la entiendo es poder hacer, expresar, decir, actuar dentro de ciertas normas —creadas por el mismo hombre para una cordial convivencia—, como lo dije anteriormente, todo lo que se te ocurra, sin que haya por eso algún tipo de represión o represalia que al fin y al cabo como seres humanos tendemos a ser beligerantes por naturaleza, ese es un punto muy interesante que voy a tratar también.
Pongámonos a pensar que a través de todas las épocas nos la hemos pasado tratando de obtener a la fuerza las propiedades del vecino del frente, este es el origen de casi todas las confrontaciones a través del tiempo en la historia del hombre, mucho cuidado con el factor servilismo puesto que la contraparte es que algunas civilizaciones se la han pasado medrando al vecino poderoso para obtener protección y supervivencia a un altísimo precio que es el ser incondicionales, tengo una sensación de deja vú, no sé por qué.
En este contexto, en México como en otros Estados la libertad ha estado condicionada por los avatares de la política, la mayor parte de su historia como Estado independiente y a través de sus diversos sistemas de gobierno, ha existido en mayor o menor grado represión en todos los aspectos y, sin llegar a justificarla vamos a tratar de entenderla. Después de dos eventos de independencia que se concretó en la segunda parte, dos intentos de monarquía, dos actos de entreguismo territorial, una intervención extranjera más difícil que las anteriores en términos de condiciones, una guerra “santa” y una revolución, el país quedó tan lastimado, que la efervescencia política resultante produjo una calma chicha, una especie de tregua que aun no termina, hemos vivido los últimos tiempos con cierta estabilidad política, económica y social que nos ha permitido desarrollarnos hasta ciertos parámetros impuestos por algunas potencias , aquí volvemos a lo de la relatividad, ahora va quedando mas claro?, llega el momento en que cualquier modelo político termina por desgastarse poco a poco cuando no ha habido sustento para su permanencia fortaleciéndose esa represión ejercida para poder mantenerse a flote porque solo así se puede entender, terminando por diluirse y pasar a su transición en este caso incruenta, al actual modelo político-económico, no prejuzgamos si es una extensión del anterior o solo se le parece por mera coincidencia, queremos pensar que como en una revolución todo lo que viene es en beneficio del ciudadano, pero del ciudadano de la siguientes generaciones no de la actual, que es la que sufre en carne propia los estragos del cambio, del reacomodo, y que conste que no se están poniendo en la balanza las virtudes o no virtudes a futuro de ese cambio.
Todo esto derivado por el tema central que nos ocupa que es la libertad, incluso lo que estoy escribiendo aquí forma parte del ejercicio de mi libertad de expresión que se ha dado no tanto por la tolerancia de mi gobierno que así lo predica, y de lo que hablaré mas adelante, sino que esto ha ido ocurriendo de una manera natural dado los cambios globales tan drásticos que se han dado en los diversos sistemas políticos mundiales, y nosotros tenemos que navegar con la corriente para no naufragar. ( el gobierno, claro está ) .
autor : yo
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